miércoles 18 de noviembre de 2009

Alakrana

Estoy hasta el gorro del secuestro del Alakrana. Me da igual que sea políticamente incorrecto. Me parece un tema sobrevalorado y cansino. De hecho, me sorprende que se le preste tanta atención cuando el trabajo de los marineros no le importa a nadie en este país. No sé a qué viene ahora darle tanta cancha a unos tripulantes que, si se hubieran perdido por sí solos en el Atlántico, no llenarían más de media página en cada periódico nacional y un par de piezas en los noticiarios.
Espero, aunque no confío, en que el armador del barco haya pagado todo, repito, todo el rescate y que los contribuyentes no hayamos puesto ni un duro. Todo este embrollo lo prenden los piratas (que nadie lo olvide, porque aunque hay tener en cuenta las patéticas circunstancias de Somalia, ellos son los que recurren a la violencia), pero es el armador quien manda a sus trabajadores a jugarse la vida haciendo oídos sordos a las advertencias del Gobierno y del Ejército. Y sin embargo, las críticas de los familiares se han centrado en el Gobierno y no en sus patronos. Curioso.
Y otra cosa: me hace gracia (por decir algo) escuchar a estos armadores reclamar que los escoltas que deben llevar ahora en los barcos tienen que pagarlos el Gobierno. Y un cuerno, amigos. Si quieren ir a pescar allí para ganar dinero, se lo pagan ustedes. Si no, desde ese punto de vista, un corresponsal de guerra o un empresario que vaya a hacer negocios a un país inseguro podría exigir al Gobierno que le pagase su seguridad para así poder hacer su trabajo.

Vale.

0 comentarios:

Publicar un comentario en la entrada