En tiempos de horizontes miopes, conviene agarrarse a los pequeños detalles para seguir el camino. Tres amigos, una mañana soleada y una sarta de raquetazos mal dados dejaron el mejor poso posible. El último baño furtivo en el mar (¿es o no es un privilegio poder improvisar una visita contra las olas un 12 de octubre?) y una cerveza en una terraza a sol y sombra remataron la faena con una estocada en todo lo alto. El mejor remedio normalmente es bastante simple.
Vale.
martes 13 de octubre de 2009
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1 comentarios:
Como casi siempre..estoy de acuerdo contigo!!
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